16 julio 2008

Por el Valle del Loira y Amiens. Julio de 2008.

Este año, nuestro tradicional viaje sanferminero por la france ha discurrido por las tierras del Valle del Loira. Aunque ya lo conocíamos parcialmente de años anteriores, esta vez nuestro objetivo principal ha sido totalmente distinto: conocer sus famosos castillos. La decisión la tomamos el año pasado, cuando tras visitar los castillos de Chenonceau y Blois por la insistencia de mi difunto suegro, descubrimos la belleza de su arquitectura y lo fascinante de su historia.

Château de Chenonceau. Para disgusto de Catalina de Medici, Enrique II se lo regaló a Diana de Poitiers, su amante. Las artimañas utilizadas por el rey no impidieron, sin embargo, que Catalina lo recuperara tras enviudar. La construcción del puente fue encargada por Diana, si bien fue Catalina la responsable de que se edificara sobre él.

Château de Chenonceau. Años más tarde, también fue visitado por Enrique III de Navarra y IV de Francia -el de "París bien vale una misa"- y de ahí que el techo de la que fue su habitación tenga tallado el escudo de Navarra.

Château de Chenonceau. Tras la muerte de Enrique III de Francia (al que sucedió el navarro), su esposa, Luisa de Lorena, hizo pintar de negro su habitación en señal de luto.

El periodo histórico que se abríó ante nosotros nos pillaba un poco lejos y, aunque habíamos oido hablar de Catalina de Medici, Diana de Poitiers, Enrique II, Francisco I, Ana de Bretaña, Luis XII, Carlos VIII..., nuestros conocimientos apenas alcanzaban a los personajes directamente vinculados con nuestra historia: Margarita de Angulema, Juana de Albret y Enrique III de Navarra y IV de Francia. Pero al visitar estas fabulosas residencias y colarnos en sus salones y habitaciones, nos sentimos irremediablemente atraídos por las tramas e intrigas políticas y amorosas que en ellos se desarrollaron. Así que, tras documentarnos convenientemente (que no suficientemente), el 7 de julio salimos para Francia dispuestos a empacharnos de renacimiento francés.

Claro que, quedando tan cerca Le Mans, Fontevraud y Chinon, no podíamos dejar pasar de largo la oportunidad de volver a visitar a los queridos protagonistas de nuestro blog. Así que, como podréis comprobar, Berenguela, Ricardo 'Corazón de León', Leonor de Aquitania, Enrique II... han vuelto a formar parte de nuestras pequeñas vacaciones. También hemos aprovechado el viaje para subir hasta Amiens para conocer su catedral. Aunque muy alejada del Loira, ibamos a tardar mucho tiempo en tener otra oportunidad de tener tan cerca la única de las grandes catedrales que nos quedaba pendiente. Los kilómetros extra han merecido la pena.

7 de julio: Pamplona - Irún - Chinon

Aunque ya conociamos Chinon de nuestro viaje de 2005, volvimos a elegirlo como base para nuestros recorridos por el Valle del Loira occidental. Además de por estar muy bien situado, por repetir nuestro alojamiento en la encantadora Hostellerie Gargantua. Claro que... también había otros motivos. El primero, el de no depender de ningún horario para poder visitar y fotografiar en las mejores condiciones de luz el célebre fresco de la ermita de Santa Radegonda. El segundo, el de cenar una cazuela de mejillones en la plaza del pueblo.

En nuestra anterior visita, nos habíamos quedado ensimismados viendo lo concentrada que una vecina a nuestra mesa devoraba una generosa ración de mejillones (es un plato típico de la zona). Yo, que nunca los había probado por el repelús que me producía su aspecto, me quedé con la sensación de que esta estúpida aprensión me estaba haciéndo perderme un manjar. Meses más tarde los probé y me encantaron. Fue entonces cuando me prometí volver a Chinon para comer mejillones en alguna de las terrazas de su plaza. Finalmente he cumplido mi sueño, aunque parcialmente: el tiempo no invitaba a cenar en el exterior. Por supuesto, visitamos también la impresionante fortaleza de Chinon. Actualmente está siendo sometida a trabajos de restauración bastante importantes. Por esta razón, algunas de las fotos que veréis a continuación corresponden a nuestro viaje anterior.

Chinon: puente y fortaleza. Fue el verdadero centro de control de los dominios franceses de los Plantagenet. Recuperado para Francia por Felipe Augusto en 1205, su fortaleza volvió a recobrar protagonismo durante la Guerra de los Cien Años. Carlos VII se encontraba allí cuando fue visitado y reconocido por Juana de Arco en 1429. Su decadencia comenzó en el siglo XVII, tras ser dejado en abandono por los duques de Richelieu. El puente sobre el río Vienne, que fue mandado construir por Enrique II, todavía conserva en su margen izquierda alguno de sus arcos originales.

Fortaleza de Chinon.. A la derecha, la base de la Torre del Tesoro. Durante el último enfrentamiento entre Enrique II y su hijo, Ricardo Corazón de León, éste robó el tesoro que su padre guardaba en Chinon. Poco después, Enrique II se dejaba morir en Chinon tras sentirse abandonado y traicionado por todos.

Fortaleza de Chinon: Torre del Reloj. Es la entrada principal del recinto. En su interior, un pequeño museo dedicado a Juana de Arco se distribuye en tres de su plantas. Bajo la cubierta, una campana de 1349 es soportada por una interesante estructura de madera.

Fortaleza de Chinon: ruinas de la Gran Sala. Fue en la sala calentada por la chimenea que todavía se conserva, donde en marzo de 1429 Juana de Arco identificó al Delfín de Francia, el futuro Carlos VII, a pesar de haberse hecho pasar por un cortesano más.

Fortaleza de Chinon: Torreón de Coudray. Fue construído tras pasar la fortaleza a manos de Felipe Augusto. En él permaneció prisionero el Gran Maestre del Temple, Jacques de Molay, antes de ser quemado vivo en París por orden de Felipe 'el Hermoso' I de Navarra y IV de Francia. Todavía se pueden ver en su interior los grafitis trazados por los templarios encarcelados en su interior. Juana de Arco fue alojada en la planta superior durante su estancia en Chinon.

Fortaleza de Chinon: Torre de Boissy. Al igual que la de Coudray, fue construída bajo el reinado de Felipe Augusto. Era el depósito de armas, aunque durante el siglo XV, la sala superior fue utilizada como capilla. Desde esta torre se accede a los fosos. Junto a este acceso, una figura de yeso reproduce la estatua de Felipe Augusto que se encuentra en Reims.

Fortaleza de Chinon: Torre del Molino. Fue levantada en el siglo XII y es la más antigua del recinto. Durante el siglo XIX alojó en su interior un molino de harina y de ahí su nombre actual.

Fortaleza de Chinon: iluminación nocturna.

Chinon: ermita de Sainte Radegonde. Nada más llegar, la señora encargada de atender a los visitantes nos informó de que la pintura mural se estaba restaurando y que apenas se podía ver. Tal debió ser mi gesto de desesperación (iba a ser mi segunda visita fallida), que la buena mujer nos animó a entrar a pesar de todo. Una vez en el interior, al comprobar mis dificultades para fotografiarlo, me invitó a subir al andamio que ese mismo día habían instalado los restauradores. No me lo podía creer. En apenas unos segundos pasaba de la desesperación a la gloria. El fresco estaba delante de mis narices invitándome a apreciarlo es todo su detalle. Lamentablemente, las fotos que pude hacer no han salido bien: ni la luz era buena, ni el andamio estaba provisto de los convenientes arriostramientos estabilizadores.

Ermita de Sainte Radegonde: pintura mural de los Plantagenet. Descubierto en 1964, la ausencia de otras referencias ha dado lugar a diferentes identificaciones de los personajes representados y a distintas interpretaciones de su significado.

Chinon: rue Voltaire. Aunque en el centro histórico predominan las casas renacentistas de piedra, también se pueden contemplar bellas casas de entramados de madera.

8 de julio: Chinon-Azay le Rideau-Langeais-Ussé-Fontevraud-
Chinon

A pesar de la pequeña paliza del viaje, teniamos que aprovechar que todavía estábamos frescos para sacar el máximo partido a nuestro tiempo. Así, el plan para este día fue ambicioso.


El château de Azay fue la sorpresa del día. Lo que habíamos visto y leído de él -todo bueno- no le hacía justicia. Acogedor como pocos, invitaba a imaginarlo como la casa de nuestros sueños. En buena lógica, después deberíamos haber visitado Langeais, pero preferimos dejarlo para el final, por si acaso, y nos fuimos a Ussé. Fue una pequeña decepción, pues a pie de tierra la espectacularidad de sus torreones pierde bastante. Almorzamos allí mismo, en un chiringuito que está junto al aparcamiento de la entrada. Como siempre, fuimos de bocadillos para no malgastar nuestro precioso tiempo. Y es que, como en Francia todo se cierra para las seis de la tarde, lo de sentarnos a comer acostumbramos a dejarlo para las cenas. De Ussé fuimos a Fontevraud en plan visita relámpago. Como ya visitamos con profundidad la abadía en nuestro viaje de 2005, simplemente nos limitamos a saludar a Ricardo 'Corazón de León', a sus padres, Leonor de Aquitania y Enrique II, y a su cuñada Isabel de Angulema. Bueno, en realidad, el único objetivo de la visita fue el de volver a fotografiar sus efigies tumbales para intentar conseguir mejorar las que ya hicimos en nuestro anterior viaje (la luz en el interior de la iglesia es muy tenue, por lo que resulta complicado conseguir buenas fotos). Así que, gracias a la brevedad de la visita, finalmente nos quedó tiempo para ir a Langeais y visitar su interesante castillo.

Château de Azay-le-Rideau.
Su construcción, que se inició en 1510, fue encargada por Gilles Berthelot, hijo de un chambelán de Francisco I. Gracias a su amistad y parentesco con Jacques de Semblançay, superintendente del Tesoro de reino, Berthelot había desarrollado en poco tiempo una brillante carrera como Recaudador General de impuestos que le llevó a ser nombrado Tesorero de Francia. En ese sentido, el palacio no era sino toda una demostración de su meteórica ascensión social y de su rápido enriquecimiento.

Château de Azay-le-Rideau.
Tanta ostentación resultó, sin embargo, sospechosa y no tardó en cuestionarse si la fortuna de la que hacía gala se debía más a la corrupción que a la brillantez de su gestión. Sea lo que fuere, lo cierto es que Gilles de Berthelot terminó huyendo de Francia en 1527, una vez enterado de la ejecución de su mentor tras haber sido hallado culpable de malversación.

Château de Azay-le-Rideau.
El castillo se alza sobre una de las orillas del río Indre a su paso por una pequeña isla, que hace de jardín. Honoré de Balzac lo describió como un "diamante de múltiples facetas engarzado en el Indre". De su arquitectura destacan, sobre todo, la fachada sur y la escalera central.

Château de Azay-le-Rideau.
La escalera monumental fue diseñada a base de tramos rectos y descansillos, en vez de con el habitual caracol tan característico en los demás castillos del Loira. Los emblemas de Francisco I y Claudia de Francia, la salamandra y el armiño, aparecen esculpidos, además de en otras dependencias, también en su fachada.

Château de Azay-le-Rideau: Salón Biencourt.
En plena Revolución Francesa, la propiedad fue adquirida por el aristócrata liberal, Charles de Biencourt. Tanto él como sus herederos devolvieron al castillo todo su esplendor. En 1905, la ruina del último marqués de Biencourt hizo que el castillo fuera a parar a manos del Estado.>

Château de Ussé. Como comentaba, a pie de tierra la espectacularidad de los torreones que nos muestran las fotografías aéreas pierde mucho. Según la tradición, Charles Perrault se inspiró en él para escribir La bella durmiente del bosque. Su visita nos dejó bastante fríos, entre otras cosas, porque no tiene mucha historia que contar. Una pena no habernos ahorrado el precio de unas entradas que, por tratarse de una propiedad privada, son bastante más caras de lo habitual.

Château de Ussé. Al caminar por el paseo de ronda, distintas ventanas nos permiten ver el interior de varias habitaciones donde se han recreado distintas escenas de La bella durmiente.

Abadía de Fontevraud: ábsides.










Continuará...

2 comentarios:

Adrian dijo...

Hola!! Muchisimas gracias por ofrecernos estas fotografías de tus viajes. Gracias por compartirlas con nosotros. En http://www.trivago.es/pays-de-la-loire-36749 también he visto muchas fotos y espero colgar las mías algun día de la zona del Loira. Saludos

Anónimo dijo...

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