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09 marzo 2014

El retablo de Aralar y sus anteriores estados.

Ricardo Corazón de León y el retablo de Aralar: anexo IV.
Resumen:
La idea de que el retablo de Aralar no fue en su origen tal y como lo conocemos, al menos desde 1765, ya fue intuida por Eugéne Roulin en 1903 tras ver que la parte superior del retablo tenía una apariencia mucho menos antigua que el resto, y que algunos de los elementos parecían añadidos modernos. Así, apuntó la posibilidad de que antes hubiera sido un frontal de altar. Quienes no lo dudaron fueron Serapio Huici y Victoriano Jauristi en 1929, que entendieron que el frontón actual era un añadido y que los medallones que acoge estuvieron antes en el marco que contornearía la obra.


Reconstrucción fotográfica del Estado I o original del frontal.

Con esta idea como base, y teniendo en cuenta la información que ha ido desvelándose desde entonces, en este anexo reconstruyo los diferentes estados que ha conocido el retablo desde su fabricación, incluyendo el del frontal original.

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Capilla interior del Santuario donde se instaló el frontal. Permaneció en ella hasta la restauración de 1765. Desde entonces preside el altar principal del templo.

© Manuel Sagastibelza.

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07 junio 2013

Ricardo Corazón de León y el retablo de Aralar.

Resumen:
Aunque hoy sabemos que el matrimonio entre Berenguela de Navarra y Ricardo ‘Corazón de León’ fue acordado por éste y Sancho ‘el Sabio’ entre tres y seis años antes de su celebración, la idea generalizada de que fue Leonor de Aquitania la que a última hora, y por iniciativa propia, arregló este matrimonio, ha impedido que esta conexión de Navarra con los Plantagenet haya sido debidamente considerada a la hora de explicar la presencia en San Miguel de Aralar de la más importante de las obras esmaltadas de Limoges que ha sobrevivido hasta nuestro tiempo. En este trabajo se conecta la gestación de este episodio con la temática y la iconografía del retablo, para terminar proponiéndolo como un regalo de novios del propio Ricardo. Para apoyar esta idea se tiene en cuenta, además, la particular vestimenta de dos de los personajes representados, que permite descubrir que en ellos se recuerda tanto a Ricardo como a su padre, Enrique II de Inglaterra. Y, siguiendo esta idea, se propone una nueva lectura de la filacteria que porta San Mateo, que indicaría que el fin último de este regalo fue que Berenguela lo donara en su nombre al santuario de Aralar.



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Apéndice I:
El retablo de Aralar, la catedral de Pamplona y su Virgen 'del Sagrario'.
Resumen:
Que la leyenda que se añadió al retablo en 1765 identificara a su Virgen con la 'del Sagrario', ha dado pie a que se piense que fue hecho para la catedral de Pamplona. En este apéndice se niega esta idea a la vez que se propone como modelo la Virgen representada en una de las vidrieras de la abadía de la Trinidad de Vendôme. Además, se descubre la conexión de la Virgen del retablo con las de otras obras de Limoges de fondo vermiculado en las que también preside una Epifanía, y en especial, con la de la arqueta de la National Gallery of Art de Washington.


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Apéndice II:
El frontal de San Miguel in Excelsis y los Esponsales de la Virgen.
Resumen:
Desde que Tomás de Burgui realizara la primera lectura de las imágenes del retablo, la identificación de los personajes representados en su galería inferior derecha –esto es, la del ángel, la mujer nimbada y el personaje que porta un cetro– es, junto a la leyenda de la filacteria de San Mateo, la que más controversia ha suscitado entre quienes lo han estudiado. Inicialmente, estando el retablo en San Miguel se daba por supuesto que era él el ángel representado, por lo que las dudas recayeron sobre las otras dos figuras. Hoy en día, sin embargo, es su identidad la única que es objeto de cierta discusión, pues ya apenas se cuestiona que quienes le acompañan son la Virgen y San José. La discrepancia tiene que ver con la lectura que se hace de la escena que protagonizan: una Anunciación, según la gran mayoría de los investigadores, o los Esponsales de la Virgen, según Marie Madeleine Gauthier. Así, mientras que para los primeros el ángel sería San Gabriel, para la célebre investigadora gala se trataría de San Miguel sobre la cumbre de Aralar. En buena lógica, visto el dispar apoyo obtenido por ambas hipótesis, la discusión podría considerarse zanjada a favor de la primera idea, pero lo cierto es que, en rigor, nada en el retablo la apoya. Y es que si nos ceñimos estrictamente a los que se ve, tanto en su localización actual como en la original, y a los pocas informaciones que tenemos, la única lectura viable de la escena es la de que se trata de un recuerdo del compromiso matrimonial de María y José; es decir, de una representación de sus esponsales (que no de su matrimonio).


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Apéndice III (NUEVO: mayo de 2013):
La enigmática inscripción de la filacteria de San Mateo en el retablo de Aralar.
Resumen:
Aunque apenas son once los caracteres que, entre letras, símbolos y signos de puntuación, conforman la inscripción de la filacteria, las singularidades que presentan algunos de ellos no nos permiten ni siquiera estar seguros del sentido en el que debe leerse. Además, habiéndonos llegado el retablo desprovisto de cualquier otra información sobre su origen, ha terminado convirtiéndose en un complejo galimatías -nunca mejor dicho- en el que las únicas ideas que se han planteado para intentar resolverlo exigen ignorar preceptos epigráficos, corregir supuestos errores de escritura, adivinar letras ocultas o leer caracteres griegos. Y habiendo ejemplos para una cosa y la contraria, ninguna respuesta consigue ser plenamente convincente. Tras recordar estas hipótesis y cuestionar, sobre todo, la última de ellas, en este trabajo se propone retomar la idea apuntada por Íñiguez Almech, sólo que viendo el nombre del donante en las iniciales donde él intuía el del autor; es decir, viendo el nombre de Berenguela de Navarra.


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Si mi hipótesis os anima a subir hasta el Santuario para ver el retablo, unos consejos y advertencias:
  1. Salvo que el ermitaño os de autorización para acercaros más, el retablo se ve a unos 3 m de distancia, por lo que no lo vais a poder apreciar con el detalle que merece. Sólo tendréis la posibilidad de verlo más de cerca -durante unos pocos minutos- al finalizar una misa (hacia las 13:00 de domingos y festivos) o una boda (hacia las 14:00 del sábado que toque). Además, no está muy bien iluminado y el cristal del blindaje produce reflejos y también lo oscurece.
  2. Independientemente de lo interesante que resulta visitar el Santuario, en general, y el retablo, en particular, los espectaculares paisajes que se pueden disfrutar también hacen muy atractivo subir a San Miguel. Salvo que la trayectoria de vuestro viaje aconseje otra opción, yo os recomiendo subir desde Uharte-Arakil (pista de hormigón) y bajar hacia Lekunberri. Claro que, si os sobra un poco de tiempo y el regreso es dirección Pamplona o Vitoria, entonces os sugiero que poco antes de llegar a Lekunberri toméis la carretera que lleva a Alli-Astitz-Madotz-Oderitz-Irurtzun. Ya me diréis.
  3. Ni mis hipótesis ni mi conclusión han sido bien recibidas por los responsables del santuario, así que si preguntáis por ellas os las negarán. Vosotros atended a lo que os digan, comparadlo con el resumen que os hago en los pies de foto siguientes y sacad vuestras propias conclusiones. De todas formas, sabed que conforme voy desvelando mi trabajo van innovando su argumentación con el fin de seguir cuestionándolo (no me conceden ni el beneficio de la duda). Tiempo al tiempo. En cualquier caso, no le quitéis ojo a San José, pues ya os digo que estaréis viendo al mismísimo Ricardo ‘Corazón de León’.


    Localización original y actual de las figuras del ángel, María y José. En 1982, recuperadas la mayoría de las piezas robadas, los restauradores del Museo de Navarra comprobaron que, a tenor de las sombras y marcas de clavos que quedaron a la vista, nueve de las doce placas de las galerías estuvieron antes en el intradós de otro arco. Lo más interesante de este descubrimiento fue la confirmación de que las figuras de la galería inferior derecha, aunque en la superior izquierda, mantenían la misma secuencia, pues el hecho de que el ángel y María siguieran dándose la espalda negaba que la escena representada fuera una Anunciación. Pero a pesar de esta evidencia, quienes después han escrito sobre el retablo siguen manteniendo este absurdo. Unos, porque todavía no se han enterado del descubrimiento de este movimiento, y otros, porque entienden que el tablero actual no es el original, por lo que piensan que antes pudo tener una distribución coherente con la Anunciación. Lo que estos últimos ignoran es que un ensayo por el método del carbono-14 desveló que el haya del que se sacaron las maderas del soporte fue cortado en torno al año 1000, lo que confirma que la distribución descubierta es la original. Teniendo en cuenta la datación del retablo a finales del siglo XII, para el restaurador del museo, Ángel Marcos, la elección de una madera tan vieja habría tenido por objeto que la obra de metal no sufriera los desplazamientos que se habrían producido en una más joven.


    Esponsales. Poco antes de que los restauradores del Museo de Navarra descubrieran la ordenación original de las placas de las galerias, Marie Madeleine Gauthier rectificó la Anunciación que también creyó inicialmente y propuso lo que resulta evidente al contemplar el diálogo cómplice que María y José mantienen, además de con sus manos, con sus miradas y atributos florales: que la escena que protagonizan es la de sus Esponsales (que no de su matrimonio). La vara florida que San José porta a modo de cetro real revela una alusión a la condición principesca del personaje que hace su papel, y el patrón dibujado en el forro de su manto lo relaciona con otras representaciones de los Plantagenet. Por tanto, si a la alusión que conlleva la sorprendente inclusión de la escena de los Esponsales, añadimos que el retablo es un trabajo propio de los talleres de esmaltes de Limoges, que a menudo sus obras disfrutaron del patronazgo de los Plantagenet y que un miembro de esta familia se casó con una infanta navarra, la respuesta que se presenta como la más evidente para explicar su fabricación y su presencia en Navarra, es la de que se trata del regalo de novios con el que Ricardo Corazón de León confirmó su compromiso con Berenguela de Navarra.


    San José y Ricardo Corazón de León. En vista de lo anterior, y a tenor del razonable parecido entre los rostros del San José del retablo y de la efigie de Ricardo en Fontevraud, habría que concluir que es él mismo el personaje representado en el papel de San José.

    San Miguel. No pudiendo ser San Gabriel quien acompaña a María y José, Marie Madeleine Gauthier propuso la identificación que se antoja más lógica: que el ángel representado en lo alto -in excelsis- de un montículo es San Miguel sobre la cumbre de Aralar. De acuerdo con esta lectura, habría que convenir que Ricardo Corazón de León tuvo en cuenta la manifiesta predilección de los reyes navarros de la dinastía Ximena por San Miguel de Aralar y que, por tanto, el frontal de San Miquel fue concebido con la idea de que Berenguela lo donara al santuario. Como su datación es coincidente con la de la capilla interior de la iglesia, María Concepción García Gainza entiende que su construcción se hizo para alojarlo en su interior. Así pues, éste habría estado siempre en Aralar. Quienes siguen viendo la imposible Anunciación, arguyen que no pudo ser hecho para San Miguel porque su titular no está presente en el retablo. Olvidan que, aunque así fuera, su destino no fue el altar mayor, por lo que dicha condición ya no es "exigible".

    Tetramorfos: San Mateo. La idea de que el retablo fue realizado para que Berenguela lo donara a San Miguel se confirma si seguimos la lectura de la filacteria (de derecha a izquierda) que Íñiguez Almech propuso con la clave de ofrenda, sólo que identificando en las iniciales B y S en las que él intuía el nombre del autor, los nombres de Berenguela y Sancho. Según mi propuesta, la lectura quedaría así:
    B(erengaria) S(ancius filiae) O(btul/ferr)I +(Christo) (et) A(rchangelo).
    Lo que se podría traducir como Berenguela, hija de Sancho, lo ofreció a Cristo y al Arcángel. Esta referencia a Berenguela como infanta confirma que todavía no se había casado con Ricardo, pues entonces el epígrafe aludiría a su condición de reina de Inglaterra.


    Retablo de Aralar: rey Mago y San José. Por diversas razones, estos personajes del retablo son los que más han llamado la atención de los investigadores. Sorprendentemente, nadie ha relacionado que sus vestimentas son iguales entre sí y completamente diferentes a las de los demás. Y no sólo por su claro corte regio, que también, sino porque sus mantos son los únicos que muestran su forro. El patrón de "campana" que los decora es el mismo que se puede observar en el esmalte funerario de Godofredo 'Plantagenet' de Anjou, abuelo paterno de Ricardo 'Corazón de León'. Esta coincidencia fue uno de los argumentos utilizados por Walter L. Hildburgh para, creyendo el frontal de Aralar una obra hispana, proponer el mismo origen para la placa de Godofredo (en su defensa habría que recordar que todavía no se había descubierto el fresco de los Plantagenet de Chinon).


    Placa funeraria de Godofredo 'el Bello' de Anjou, izquierda, y personajes del fresco de Santa Radegonda de Chinon, derecha. Godofredo acostumbraba a adornar su cabello con una rama de retama y de aquí que también fuera apodado 'plantagenet'. Con el tiempo, este nombre fue utilizado por los historiadores para nominar a la dinastía inglesa formada por sus descendientes. El escudo que muestra está considerado como la representación más antigua de un escudo de armas. Además, un testimonio que relata el ceremonial seguido cuando fue armado caballero también supone la primera referencia escrita de un escudo de armas. No es de extrañar, por tanto, que el patrón de "campana" que muestra su manto fuera elegido por la ciencia heráldica para identificar el forro de vero. Los personajes de las imágenes de la derecha serían, según la hipótesis más aceptada, los padres de Ricardo 'Corazón de León': Enrique II de Inglaterra (arriba) y Leonor de Aquitania (abajo). Tras ésta, vendrían el propio Ricardo y su hermano mayor, Enrique 'el Joven'. La escena representaría el momento en que Leonor se despide de sus hijos antes de ser conducida en cautividad por Enrique II desde Chinon hasta Inglaterra. Leonor permaneció cautiva en una especie de arresto domiciliario hasta la muerte de su esposo. Una vez recobrada la libertad, habría encargado la realización de este fresco para recordar el episodio. La autora de esta propuesta fue la profesora de la Universidad de Tel Aviv, Nurith Kenaan-Kedar. Por si os sirve de interés, esta académica es una de las pocas autoridades en la materia que apoya mi hipótesis sobre el origen del retablo.


    Rey Mago y Enrique II. La extraordinaria coincidencia entre la vestimenta del tercero de los magos y el personaje que encabeza la escena del fresco de Santa Radegonda, que alcanza hasta el motivo cruciforme que decora el galón de pasamanería del primero y el brazalete del segundo, invita a suponer que es a Enrique II de Inglaterra a quien se alude en el papel de Baltasar. Además, al igual que sucede con San José y Ricardo, los rasgos del rostro del mago también resultan coincidentes con los de su tumba en Fontevraud. Teniendo en cuenta que Enrique II era el rey de Inglaterra cuando se fabricó el retablo, la elección del Mago que acostumbraba a ser representado volviéndose hacia atrás para realizar esta alusión, podría tener por objeto recordar su oposición a la celebración del matrimonio de su hijo con Berenguela de Navarra; y es que Ricardo 'Corazón de León' se encontraba comprometido desde su infancia con Aélis de Francia. Pero sucedía que Enrique II había aprovechado la custodia de la princesa francesa para hacer de ella su concubina, por lo que ni él ni su hijo estuban interesados en que la boda se celebrase. Ricardo tuvo que esperar a la muerte de su padre para poner en marcha su matrimonio con Berenguela. Consciente de que el rey de Francia no aceptaría la ruptura del compromiso con Aélis, aguardó a que la Tercera Cruzada se pusiera en marcha para romperlo. Pocos días antes de que Berenguela llegara a Sicilia para reunirse con él, Ricardo anunció a Felipe Augusto de Francia que no se casaría con su hermanastra: no rechazo a tu hermana, pero me resulta imposible casarme con ella, pues se acostaba con mi padre y engendró un hijo suyo. Podréis haceros una idea del ambiente que se respiraba en la corte de Enrique II y Leonor de Aquitania en vísperas de que Ricardo acordara con Sancho el Sabio su matrimonio con Berenguela de Navarra, en la célebre película El león en invierno, protagonizada por Peter O'Toole, Katharine Hepburn, Anthony Hopkins y Thimoty Dalton.
Si habéis llegado hasta aquí y, sobre todo, también habéis leído mi trabajo y sus anexos, podréis comprobar los despistes que comento viendo este episodio de la serie de Televisión Española, Mirar un Cuadro, que se grabó en 1983 aprovechando la exposición del retablo en la catedral de Tudela. Lo que está claro es que al pobre Beramendi, que simplemente se limitó a dibujar el retablo tras su limpieza de 1765, no se le podrá restituir su maltrecho honor ni con mil actos de desagravio. El video no se ha digitalizado correctamente, de ahí que esté ligeramente recortado por la derecha. Antes de darle al PLAY, poned en pausa el video con la música de fondo que encontraréis al final de la columna lateral.

Por cierto, a falta de una versión resumida de mi hipótesis, os podéis saltar la introducción... o leer la versión ficcionada del mayor mentirosillo del reyno, Mikel Zuza, titulada "Señora de Monreal". Prestad atención, sobre todo, a la composición literaria de uno de los juglares más considerado de la época. Se me olvidaba, hago un cameo.

Mi hipótesis sobre el origen del retablo también ha sido sabiamente versionada por Begoña Pro Uriarte en su El anillo del leal (capítulo 10, "El regalo de Ricardo", pp. 395-429), una novela que nace con vocación de trilogía y en la que Berenguela y Ricardo tienen mucho que decir.

Los esmaltes del retablo de Aralar fueron realizados con la técnica champlevé. El video que he insertado a continuación muestra, a grandes rasgos, el fundamento de esta técnica.

© Manuel Sagastibelza.

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05 mayo 2007

¿Era homosexual Ricardo Corazón de León?

Como soy consciente de que muchos de los que habréis llegado hasta aquí sólo queréis conocer la respuesta a la pregunta que encabeza este artículo, comenzaré adelantando la conclusión a la que ha llegado Jean Flori -gran conocedor del mundo medieval y uno de los mejores biógrafos, junto a John Gillingham, de Ricardo- tras haber abordado la cuestión con la debida seriedad:

¿Podemos tener certeza sobre un tema tan controvertido, a partir de documentos y testimonios que con frecuencia hablan con palabras encubiertas? Más que un homosexual absoluto y exclusivo, Ricardo parece haber sido ante todo, como su padre y sus abuelos, un gozador. Menos pedófilo, sin duda, que su padre, pero probablemente bisexual. En suma, un lascivo polivalente. Su leyenda, preparada ya por sus antepasados y realizada por Ricardo en persona, no conserva este aspecto de su personalidad, sino que se agarra, más allá de la lisonja de sus virtudes caballerescas, a otros aspectos escabrosos de los que Ricardo se atrevía a jactarse.[01]


Catedral de Tudela, Portada de "El Juicio Final". La escena de la derecha de la imagen, en la que los dos hombres en posición invertida cuelgan de la percha de un demonio a través de sus genitales, viene siendo interpretada como una condena de la homosexualidad. Para profundizar más al respecto, os recomiendo este interesantísimo artículo de Esperanza Aragonés: "La condena de la homosexualidad".

La homosexualidad de Ricardo comenzó a ser discutida a mediados del siglo XX tras la publicación de The Plantagenets (1947) de John H. Harvey. Posteriormente, algunas insinuaciones al respecto en las escenas finales de la célebre película, El león en invierno (1968), contribuyeron a su masiva difusión y aceptación. No obstante, la supuesta homosexualidad de Ricardo 'Corazón de León' ya había sido apuntada en trabajos anteriores. John Gillingham encuentra la primera alusión en History of England (1732) de Paul de Rapin [02]; Jean Flori, por su parte, dice ver otra alusión en Histoire des comtes de Poitou, 778-1204 (París, 1903) [03]. Tras el trabajo de John Harvey, la mayoría de los historiadores han aceptado como cierta la homosexualidad de Ricardo y hoy en día hasta la Enciclopedia Británica la recoge. No obstante, esta conclusión no parece estar tan clara como se ha pretendido.

El León en Invierno, 1968. Escena de la conversación entre Ricardo (Anthony Hopkins) y Felipe Augusto (Timothy Dalton) en la que este último recuerda un episodio pasado que insinúa una relación homosexual entre ambos. La pelicula recrea un supuesto reencuentro familiar de Enrique II con Leonor y sus hijos en Chinon durante la Navidad de 1183. Sin embargo, la cita de Hoveden que ha dado pie a que se sostenga esta hipótesis se sitúa en 1187.

Como era de esperar, tanto John Gillingham, primero, como Jean Flori, después, han tratado esta cuestión en sus respectivos trabajos, pero aunque sus conclusiones difieren, sí que coinciden en negar que Ricardo fuera un homosexual exclusivo. Con el fin de poder ir comparando sus coincidencias y sus desacuerdos, en primer lugar expondré cada uno de los argumentos que se vienen utilizando para apoyar la homosexualidad del Plantagenet y, a continuación, resumiré los respectivos comentarios realizados por ambos.

La advertencia del ermitaño y la alusión a Sodoma.

A comienzos de 1195, durante un periodo en el que las hostilidades entre Ricardo y Felipe Augusto se habían apaciguado, Rogerio de Hoveden recogió el siguiente episodio:

Ese año, un eremita fue a buscar al rey Ricardo y, predicándole el amor eterno, le dijo: «Acuérdate de la destrucción de Sodoma y abstente de los actos ilícitos, sino sobrevendrá sobre ti el legítimo castigo de Dios». Pero el rey aspiraba a los bienes de este mundo más que a los que vienen de Dios, y no pudo alejar su alma tan rápidamente de los actos prohibidos[04].

Ricardo no debió hacer mucho caso al ermitaño a tenor de este otro comentario que el mismo cronista fechó el 4 de abril de ese año:

Ese día, el Señor lo golpeó al mandarle una grave enfermedad; entonces, el rey hizo venir a unos religiosos a su presencia y no enrojeció al confesarles la indignidad de su vida; después de haber hecho penitencia, recibió a su mujer, a quien no había conocido en mucho tiempo. Rechazó los acoplamientos ilícitos, se unió a su esposa y los dos se convirtieron en una sola carne; el Señor devolvió la salud a su cuerpo y a su alma.[05]

Es evidente que la acusación del ermitaño y los comentarios del cronista, indican claramente que la falta denunciada era de naturaleza sexual, pero, ¿de qué tipo? Tradicionalmente, como también se informaba de que la enfermedad de Ricardo había cesado tras volver a mantener relaciones con Berenguela, se interpretaba que la amonestación del ermitaño aludiría a posibles infidelidades cometidas por el rey. Sin embargo, la alusión a Sodoma dio pie a que comenzara a considerarse la posibilidad de que las palabras empleadas por Hoveden estuvieran ocultando, en realidad, que Ricardo acostumbraba a mantener relaciones homosexuales.

Efigie tumbal de Berenguela de Navarra. Abadía de l'Epau, Le Mans. Para reforzar la hipótesis de que Ricardo Corazón de León fue homosexual, se suele afirmar que nunca consumó su matrimonio con Berenguela. Está claro que las palabras de Hoveden evidencian lo contrario. Para profundizar sobre esta cuestión, os recomiendo el articulo al respecto.

Efigie tumbal de Ricardo I. Abadía de Fontevraud. Aunque la mayoría de los divulgadores y literatos se empeñan en describir a Ricardo como rubio o pelirrojo, y de ojos azules, lo cierto es que no ha llegado hasta nosotros ninguna descripción contemporánea al respecto. Así, la única imagen que podría tomarse como referencia es la que presenta su efigie en Fontevraud, pues se piensa que fue comisionada por Leonor de Aquitania al poco de morir su hijo.

Pero para John Gillingham, esa interpretación de la alusión a Sodoma es moderna, y consecuencia de la poca familiaridad que las generaciones actuales tienen sobre el Antiguo Testamento. Según él, las habituales alusiones que los profetas hacen a Sodoma en estos textos, tienen por objeto recordar el terrible castigo sufrido por sus habitantes con el fin de inspirar temor, y no el de aludir a la falta que lo ocasionó: la práctica de la homosexualidad. Por tanto, entiende que es en este sentido en el que deben interpretarse las palabras del eremita.[06]

Sin embargo, Jean Flori, que presume de tener la necesaria cultura bíblica, no comparte ni el argumento ni la conclusión de su colega inglés. Así, aún mostrándose de acuerdo en que las alusiones a Sodoma son frecuentemente una llamada al orden sin implicar siquiera una culpa meramente sexual, recuerda varios episodios en los que sí se realiza esa vinculación. Entre ellos, destaca la segunda epístola de Pedro, y la epístola de Judas. Dicho esto, concluye que la práctica de la sodomía homosexual es, por tanto, el claro trasfondo de las referencias. Y para apoyarla, recuerda cómo ya en época de Ricardo, Giraud Cambrien establecía ese enfoque al referirse al “pecado de Sodoma”. Además, Flori piensa que si la falta que se reprochada a Ricardo únicamente estuviera relacionada con un comportamiento adúltero, el ermitaño habría hecho referencia a otros ejemplos más acordes, pues en la Biblia no faltan casos de adulterios de reyes condenados por los profetas en términos más o menos firmes; más bien menos que más, pues se trata de reyes.[07]

La intensidad del afecto entre Ricardo y Felipe Augusto.

En verano de 1187, tras intermediar entre su padre, Enrique II, y Felipe Augusto, Ricardo fue invitado por este último a su corte de París. Allí, el francés supo aprovechar la convivencia común para, tras ganarse su amistad y confianza, ponerlo de su parte. Este acercamiento fue seguido con preocupación por Enrique II, puesto que la alianza de su hijo con su mayor enemigo sólo presagiaba nuevas dificultades políticas y familiares. Hoveden, en su afán por recrear la tensión del momento, recurrió, como veremos, a un lenguaje excesivamente lírico para ilustrar su relato.

Una vez hecha la paz, Ricardo, duque de Aquitania, hijo del rey de Inglaterra, firmó una tregua con Felipe, rey de Francia, que desde hacía tanto tiempo le testimoniaba tanto honor que comían todos los días a la misma mesa, en el mismo plato y, durante las noches, el lecho no los separaba. El rey de Francia lo quería como a su alma; y tanto se amaban uno a otro que, a causa de la intensidad de ese afecto que existía entre ellos, el rey de Inglaterra [Enrique II], perplejo de estupor, se preguntaba qué significaba aquello. Por precaución sobre lo que pudiera venir, postergó su decisión de volver a Inglaterra, que había tomado antes, hasta que pudiera saber qué quería decir un amor tan repentino. [08]

Ricardo Corazón de León y Felipe Augusto.

Obviamente, quienes han visto en la anterior advertencia del ermitaño una alusión a la homosexualidad de Ricardo, piensan que este comentario de Hoveden no es sino una prueba que avala lo acertado de su hipótesis, pues la literalidad de las palabras empleadas dejaría patente que Ricardo y Felipe fueron amantes.

Pero esta vez, tanto Gillingham como Flori han coincidido al apuntar que esas muestras de afecto no deben ser interpretadas con nuestra mentalidad actual, puesto que su significado no coincidiría con el que tenían entonces. El investigador francés lo explica muy acertadamente en este comentario:

En estas descripciones, conviene tomar en cuenta el énfasis literario, pero también y sobre todo esta mentalidad, perdida hoy en Occidente, que consiste en manifestar ostensiblemente, mediante gestos, gritos, llanto o contacto físico, los sentimientos. Tal vez estas actitudes serían ambiguas en nuestra sociedad occidental actual; pero no lo eran en el siglo XII y no lo son en algunas sociedades contemporáneas. [09]

Y es que, de no tenerlo en cuenta, también se podría concluir, por ejemplo, que el padre y el hermano mayor de Ricardo mantuvieron relaciones incestuosas, de acuerdo con este comentario de Mateo París:

El año 1176, los dos reyes de Inglaterra, padre e hijo, llegaron a Inglaterra; cada día comían en la misma mesa y disfrutaban en el mismo lecho del reposo tranquilo de la noche. [10]

O que Felipe Augusto y otro hermano de Ricardo, Godofredo, también habrían sido amantes, a tenor del desgarrador dolor expresado por el primero durante el entierro del segundo:

El rey Felipe quedó tan afligido por esa muerte y tan llevado por la desesperación que ordenó, como testimonio de honor y amor, que fuera inhumado delante del altar mayor de la catedral de París dedicado a la Santa Virgen; y al final de esta inhumación, mientras bajaban el cuerpo a una fosa para enterrarlo, quiso precipitarse con él a la tumba abierta, y lo habría hecho si sus allegados no se lo hubieran impedido a la fuerza. [11]

Por tanto, de acuerdo a estos dos investigadores, las palabras de Hoveden deben ser entendidas en su sentido político, pues su único objetivo fue el de enfatizar la preocupante alianza estratégica sellada entre Ricardo y el enemigo político de su padre.

Fortaleza de Chinon. A la derecha, la base de la Torre del Tesoro. Para terminar de poner a Ricardo de su parte, Felipe Augusto le reveló maliciosamente un pequeño secreto: que ante las reticencias que había mostrado para casarse con Aélis, su padre había propuesto sustituirlo por Juan 'Sin Tierra' y, lo que era más grave, que el nuevo planteamiento implicaba que Anjou pasaba a manos de Juan. Esto último enfureció a Ricardo, pues estimaba que dichas tierras formaban parte de su herencia. Enrique II trató de recuperar la confianza de su hijo con nuevas promesas, pero la respuesta de Ricardo fue robarle el tesoro que guardaba en Chinon.

Esta conclusión es también compartida por C. Stephen Jaeger en el extenso capítulo “Problems of Reading the Language of Passionate Friendship. Two Kings in Love” de su excelente Ennobling Love: In Search of a Lost Sensibility. Para el autor, las claves para no interpretar como un amor homosexual ese “amor” con el que Hoveden describe la relación que se profesan Ricardo y Felipe, se encuentra en el mismo texto. Una de ellas es la reacción de Enrique II postergando su viaje a Inglaterra:

Ésta es la reacción de un general traicionado, no la de un padre indignado. La preocupación del rey es sólo estratégica. Lo que está en peligro es su campaña militar, no el honor de su familia. Su única respuesta a la pasión de su hijo es un cambio en su plan de viaje. Él no ve una historia de amor homosexual, sino el complot que augura ese inesperado intenso amor.[12]

La penitencia de Sicilia.

En torno a la Navidad de 1190, mientras el ejército cruzado continuaba acampado en Sicilia aguardando a que, con la llegada de la primavera, mejoraran las condiciones para navegar por el Mediterráneo, Ricardo 'Corazón de León' protagonizó un acto de penitencia pública que por su escenificación y contenido sorprendió mucho a sus contemporáneos.

Por inspiración divina, se acordó de las ignominias de su vida: las zarzas espinosas del deseo habían invadido todo su ser hasta entonces, pero Dios no quiere la muerte del pecador, sino su conversión y su vida. Abrió sus ojos a Su Misericordia y le dio un corazón de penitente... Desnudo, con tres fajos de ramas peladas en las manos, fue a arrojarse a sus pies, y no se sonrojó al confesar ante ellos la ignominia de sus pecados con humildad y tanta contrición de corazón que podía creerse, sin la menor duda, que era obra de Aquél que, con su sola mirada, hacía temblar la tierra. Luego, renunció a su pecado y recibió de los obispos la penitencia conveniente. A partir de ese momento, actuó como hombre temeroso de Dios e hizo el Bien, y no volvió a su iniquidad. [13]

Otra vez, las palabras encubiertas empleadas por Hoveden nos impiden identificar el pecado que con tanta vergüenza confesó públicamente Ricardo. Aunque queda claro que su naturaleza es sexual, en esta ocasión la literalidad del texto no permite ir más allá.

(continuará)


[01] Jean Flori, Ricardo Corazón de León. El Rey Cruzado, p. 495.
[02] John Gillingham, "Some Legends of Richard de Lion Heart", en Richard Coeur de Lion. Kingship, Chivalry and War in the Twelfth Century, p. 189. El trabajo citado por Gillingham se trata de una traducción al inglés de los ocho volúmenes de la Histoire d'Angleterre, publicada originalmente en 1724. Con el dato aquí aportado, el investigador británico corrige su mención a la primera referencia a la homosexualidad de Ricardo que recogía en su trabajo "Richard I and Berengaria of Navarre", pp. 136 y 139, recopilado también en la misma publicación.
[03] Jean Flori, Ricardo..., p. 498, n. 23.
[04]-[05] Rogerio de Hoveden, Chronica, III, pp. 288-290.
[06] John Gillingham, en "Richard I and Berengaria of Navarre", Richard Coeur de Lion. Kingship, Chivalry and War in the Twelfth Century, p. 134; y en Richard I, p. 265.
[07] Jean Flori, Ricardo..., pp. 490-493.
[08] Rogerio de Hoveden, Gesta Henrici, II, 7.
[09] Jean Flori, Ricardo..., p. 487.
[10] Mateo de París, II, 297.
[11] Giraud le Cambrien, De principis instructione, 176.
[12] C. Stephen Jaeger, Ennobling Love: In Search of a Lost Sensibility, p. 12. Además del capítulo mencionado, resulta también muy clarificadora la lectura de este otro: "Sleeping and Eating Together". Podéis leerlos aquí (enlace a Google Books).
[13] Rogerio de Hoveden, Gesta Henrici, II, 147.

22 abril 2007

Ricardo, Sancho el Fuerte y el torneo de Pamplona.

Otro de los tópicos con los que nos solemos encontrar cuando se trata de explicar por qué Ricardo 'Corazón de León' se casó con Berenguela, y no con su prometida oficial, Aélis de Francia, es el de que éste se quedó totalmente prendado de su belleza tras conocerla en un torneo organizado en Pamplona por Sancho 'el Fuerte' [01]. La cita se suele concluir, habitualmente, añadiendo que Ricardo le dedicó inflamados versos de amor, o algo similar. Pero, una vez más, nos encontramos ante otra afirmación que no cuenta con el apoyo de las fuentes.

Lancelot luchando con Agravain para evitar que Ginebra sea quemada.

Hasta donde me he podido remontar, la primera vez que se recoge este episodio es en la biografía de Berenguela que Agnes Strickland incluyó dentro de su obra The Queens of England. Se trata de un trabajo típico de una época en la que la historiografía romántica era la corriente en boga. Aunque muy meritorio para entonces, hoy en día no puede ser tomado como referencia o fuente de información, salvo que su lectura se haga con la intención de encontrar el origen de afirmaciones como la que nos ocupa.

Ricardo Corazón de León era conde de Poitiers cuando vio por primera vez a Berenguela, la bella hija del rey de Navarra, Sancho el Sabio. Fue con ocasión de un gran torneo organizado por el valiente hermano de ella [Sancho ‘el Fuerte’] en Pamplona, su ciudad natal. Desde ese momento Ricardo se sintió cautivado por la belleza de Berenguela, pero su compromiso con la bella y delicada Alicia de Francia le impidió pedir su mano... Entre Ricardo y Sancho el Fuerte, el bravo hermano de Berenguela, existía una ferviente relación de amistad desde su juventud. Algunos intereses en común habían propiciado que Ricardo intimara con la familia real navarra. El padre y el hermano de Berenguela eran célebres por su habilidad y autoridad en la poesía provenzal; ella misma era una princesa docta. Y como Ricardo, además de poeta, como regente de Aquitania era el príncipe y juez de todos los trovadores, fue natural que terminara por establecer vínculos de amistad con una familia cuyos gustos y aficiones eran similares a los suyos. Nadie puede asombrarse, por tanto, que el amor del apasionado Ricardo se fortaleciera al tratar con la bella, cultivada y virtuosa Berenguela dentro de ese ambiente familiar... pero un largo y secreto noviazgo, repleto de esperanza aplazada, fue el destino de Ricardo Corazón de León y la bella flor de Navarra. La fecha más temprana que nuestros historiadores han dado para el encuentro entre Ricardo y Berenguela lo sitúa hacia 1177... [02]

Bueno, pues así entendió Agnes Strickland, o el historiador en el que se basó, que se forjó el compromiso. Su reconstrucción tiene cierto apoyo documental, pero ni el nivel de detalle que ofrece ni las conexiones que realiza, superan un análisis mínimamente crítico.

Ciertamente, según se lee literalmente en el Itinerarium Regis Ricardi, Ricardo ya conocía a Berenguela con anterioridad a su llegada a Sicilia:

Así pues, mientras que cada uno se prepara para emprender su camino, se adelantan unos heraldos trayendo al rey Ricardo noticias de que su madre, la reina Leonor, apresurándose tras él y recorrido mucho camino, se hallaba ya muy cerca, y de que traía con ella a la noble doncella llamada Berenguela, hija del rey de Navarra y futura esposa del rey. En efecto, desde mucho tiempo atrás, desde los tiempos en que [Ricardo] era conde de Poitiers, la había deseado mucho, cautivado por la elegancia de carácter de la joven, y no menos por lo ilustre de su estirpe. Por esta causa el propio padre de la doncella, el rey de Navarra, la había encomendado a la madre del rey Ricardo para que ella la condujera hasta él, de modo que, según había dispuesto, la hiciera su esposa antes de embarcar. Así que todos estaban felices ante la llegada de la comitiva. [03]

Castillo de Niort. Durante la Pascua de 1170, Leonor celebró una suntuosa corte en la que los barones del Poitou rindieron por primera vez vasallaje a Ricardo.

Iglesia de Saint-Hilaire, Poitiers. Tras la presentación de Niort, madre e hijo dedicaron gran parte de su tiempo a recorrer, en varios viajes, las extensas tierras de Aquitania. Finalmente, en junio de 1172, Ricardo fue solemnemente investido en esta iglesia con el condado de Poitou y el ducado de Aquitania. A partir de este momento, y hasta su coronación como rey de Inglaterra, gustó de ser reconocido como conde de Poitiers.

Pero este pasaje sólo permitía establecer que ese encuentro en el que ambos se habrían conocido se produjo antes de que Ricardo fuera proclamado rey de Inglaterra, es decir, antes de 1189; nada más. Por tanto, había que localizarlo cerca de Navarra para poder sospechar cuando pudo producirse, toda vez que los movimientos de las princesas estaban muy limitados. Y el momento elegido fue el de la campaña militar emprendida por Ricardo a comienzos de 1177 para sofocar la rebelión de algunos nobles del actual País Vasco-Francés:

...tan pronto como acabó la Navidad, [Ricardo 'Corazón de León] sitió la ciudad de Dax, que su propio vizconde Pedro y el conde de Bigorra habían fortificado contra él, y la tomó en menos de diez días. Luego cercó la ciudad de Bayona, cuyo vizconde Arnaldo Beltrán la había fortificado contra él, y la tomó en menos de diez días. Desde allí hizo avanzar su ejército hasta los puertos de Cisa [una comarca de la actual Baja Navarra o Navarra francesa], a los que ahora se les llama Puertas de Hispania [a entender como una referencia geográfica similar a Península Ibérica]. Sitió el castillo de San Pedro [en las proximidades de San Juan de Pie de Puerto], lo tomó y lo demolió. Obligó a vascos [en el s. XII sólo se denominaba así a los actuales vasco-franceses] y navarros a jurar que a partir de entonces y a perpetuidad, guardarían paz entre ellos y con los peregrinos. [04]

Con Ricardo al otro lado de la frontera navarra, ya sólo quedaba dar con la causa que le podría haber animado a cruzarla para trasladarse hasta la corte de la familia real navarra. Y es aquí cuando, quien fuese, concluyó que la celebración de un torneo en Pamplona se antojaba como la solución que daba respuesta a todos los interrogantes [05]. Por un lado, porque al disfrutar Ricardo y Sancho ‘el Fuerte’ de la fama de los grandes guerreros, se deducía que ambos habrían sido grandes aficionados a la práctica del deporte favorito de los caballeros; y, por otro, porque dos episodios en los que se documenta que el príncipe navarro acudió en apoyo de los intereses del Plantagenet, harían evidente la existencia de una relación de leal amistad entre ambos.

La lógica de toda esta argumentación, sin embargo, comienza a desmoronarse cuando se intenta dar un origen a esa amistad, pues para nada está acreditado que Sancho ‘el Sabio’, Sancho ‘el Fuerte’, o Berenguela, cultivaran la poesía o la música provenzal [06]. Por otro lado, la existencia de esa relación de amistad entre Ricardo y Sancho ‘el Fuerte’ tampoco se puede retrotraer más allá de la celebración del matrimonio del primero con Berenguela, pues los episodios que la sustentan se produjeron con posterioridad al enlace, y como consecuencia de las contrapartidas políticas acordadas. Además, Ricardo 'Corazón de León', al contrario que sus hermanos Enrique 'el Joven' y Godofredo, no acostumbraba a participar en dichos festejos [07]. Por si fuera poco, la elección de Pamplona como el lugar de su celebración tampoco es verosímil, puesto que como señorío del Obispo que era, difícilmente podría haber albergado un espectáculo repetidamente condenado por la Iglesia [08]. Además, el poder que el obispo ejercía sobre Pamplona hacía que los reyes apenas la frecuentaran [09]. De hecho, por los lugares en los que fueron expedidos la mayoría de los diplomas reales, se concluye que la ciudad que durante más tiempo alojó a la corte de Sancho ‘el Sabio’ fue Tudela. [10]

Tudela. A la derecha, el puente sobre el río Ebro; en el centro, la torre de la iglesia de la Magdalena; a la izquierda, la catedral de Santa María. Monumentos todos del s. XII.

Por tanto, no es sólo que el episodio del torneo de Pamplona no esté documentado, es que en base a la información conocida es improbable que se hubiera podido producir nunca. Pero para bien o para mal (más para lo último que para lo primero), las palabras de Agnes Strickland siguen ahí, grabadas en tinta indeleble y al alcance de historiadores, divulgadores y literatos, a veces demasiado crédulos, y a veces demasiado desaprensivos.

Estos últimos han ido aún más lejos a la hora de interpretar esa ferviente relación de amistad juvenil entre Ricardo y Sancho ‘el Fuerte’ que imaginó, o recogió, Agnes Strickland. Así, al dar por cierta la homosexualidad de Ricardo, han concluido que esas palabras lo que realmente esconderían sería una relación de amor homosexual entre ambos príncipes. Sin comentarios. No merece la pena dar pábulo a afirmaciones cuyo único objetivo es el de alcanzar notoriedad y/o aumentar la venta de trabajos mediocres. Si ya se había convertido en homosexuales a Robin Hood, un personaje mitad legendario mitad real, y a Blondel de Nesle, un trovador que erroneamente se hace contemporáneo de Ricardo, por el mero hecho de haber sido presentados como amigos suyos, era evidente que tarde o temprano le iba a tocar el turno a Sancho 'el Fuerte'.

Manuel Sagastibelza

[01] Luis del Campo, lo recoge diciendo: "Refieren que Ricardo Corazón de León, se desplazó a la Corte de Navarra con motivo de un torneo organizado por Sancho el Fuerte. Conoció a Berenguela e hizo tanta mella en su espíritu, trovador y amigo de poetas, que la dirigió "versos inflamados" de ardiente amor. Juzgan que tal recuerdo motivó que la madre del futuro rey de Inglaterra, conocedora del lance, forjara en fecha posterior el matrimonio de su hijo con la Infanta de Navarra". Berenguela. Infanta de Navarra. Reina de Inglaterra, p. 39.
Regine Pernaud también se refiere en parecidos términos: "Ella no estaba sola: una joven la acompañaba, Berenguela, hija del rey Sancho de Navarra. Leonor se había acordado muy oportunamente que cuando Ricardo fue invitado a la corte de Pamplona con ocasión de un torneo organizado por el hermano de Berenguela, le había dirigido unos versos inflamados". Aliénor d'Aquitaine, p. 233.
James Reston dibuja a Leonor repasando "las casas reales europeas en busca de una candidata apropiada", y cayendo en la cuenta de que Ricardo "durante unas justas en Pamplona... había expresado algún interés en la hija del rey de Navarra, una doncella bonita y soñadora". Guerreros de Dios, p. 156.
Mairin Mitchell, añade una novedad: la presencia de Leonor en Pamplona durante la celebración del torneo. Lo que no cree esta autora, es que Ricardo le dedicara verso alguno a Berenguela: "No era el hermano de Berenguela, Don Sancho el Fuerte, un extraño para Leonor, ella se había encontrado con él con ocasión de la visita que ella realizó a la capital navarra cuando Ricardo acudió para tomar parte en un torneo celebrado allí. Para entonces ya se había formado un vínculo entre las familias reales de Navarra y la dinastía normanda representada por Ricardo, pues él y Sancho el Fuerte eran compañeros de caballería. Pero la historia de que en un torneo Ricardo rindió cortesía a Berenguela de acuerdo con el Tractatus no debería ser tomada en serio. Es sabido que Ricardo estuvo allí en 1177 y ha sido apuntado por los cronistas de entonces que la princesa vascona, cuando tenía trece años, perdió su corazón por un combatiente de aspecto distinguido, tan alto que ensombrecía a los demás competidores, y cuyos rojos cabellos y ruda complexión delataban su procedencia norteña". Berengaria. Enigmatic Queen of England, p. 30.
Henri Chardon se muestra mucho más cauto y no alude directamente a ninguna parte del episodio, aunque sí que parece estar influenciado parcialmente por la versión de Agnes Strickland: "Cuando Ricardo no era más que conde de Poitou y brillaba en esas ricas cortes del sur llenas de princesas amables y letradas, y de este tropel de trovadores caballeros de los que era el ídolo e imitador, él ya se había fijado en la joven Berenguela, y, seducido por la elegancia de sus modales y la notabilidad de la raza de esta noble hija de los Ximénez, había conservado un amoroso recuerdo y deseaba tenerla por esposa". Histoire de la Reine Bérengère, Femme de Richard Coeur de Lion et Dame Douairiêre du Mans, p. 10.
Fernando de Ibarra, cuya predisposición para ningunear a Berenguela es más que evidente (otra cosa sería si ésta fuera castellana), ofrece una versión más personal del supuesto acontecimiento. No pudiendo soportar que una navarra hubiera podido cautivar con sus virtudes y belleza al héroe inglés, este miembro de la Real Academia de la Historia de España rescribe el episodio en estos términos: "Durante estos años Ricardo tomó parte en Pamplona en un importante torneo del que salió vencedor, y al que asistió la infanta Berenguela, hija de Sancho VI 'el Sabio', que era el anfitrión. Compartía Ricardo aficiones de caza, caballos, torneos y aventuras en tierras gasconas con su futuro cuñado Sancho 'el Fuerte', y aunque posiblemente apenas reparase en Berenguela por ser una joven de poca estatura morena, «más inteligente que bella», según los cronistas, al menos conoció su existencia". Matrimonios Reales Hispano-Británicos en el Medievo, “Póker de Reinas”, “Ricardo I 'Corazón de León' de Inglaterra y Berenguela de Navarra”, t. I, libro 2, p. 104-105.
Juan Balansó, en una demostración de lo que es escribir sin el más mínimo rigor histórico, llega a inventarse el contenido de los rezos de Berenguela, a asignar a Bertrand de Born la autoría del inexistente poema que supuestamente recogería el episodio, e incluso a meter en escena al trovador Blondel de Nesle acompañando a Ricardo, cuando ambos probablemente nunca coincidieron. También aporta como novedades el año en que se habría celebrado el torneo, 1187 en lugar de 1177; y el organizador del torneo, Sancho VI en lugar de su hijo: "Leonor de Aquitania, bien que septuagenaria, no había dudado en acudir a Pamplona, sorteando las fatigas del viaje, para pedir, con pasmosa celeridad la mano de la infanta Berenguela de Navarra, reputada como la princesa más bella de su época, y buena hasta el punto de que sus pasatiempos más atrevidos consistían en hilar lana o en rezar para que los moros fueran expulsados de España. Tres años antes Berenguela no había podido resistirse a la frivolidad de asistir a un torneo ofrecido por su padre, Sancho el Sabio, en su capital navarra. Entre los caballeros que participaban en la justa se encontraba Ricardo de Inglaterra, guaperas, fornido y arrojado. De creer al bardo Bertrand de Born, la joven infanta, tan inexperta que no conocía entre los sexos más diferencias que las de la indumentaria, quedó del galán prendada, mientras que aquella misma noche, Ricardo, en estrecha unión con su trovador Blondel, dirigió versos inflamados a Berenguela...". Las alhajas exportadas, p. 31-32.
La más original de todas las versiones la ofrece Gérard Levacher, pues en su biografía parcialmente novelada, localiza el torneo en Bayona. La Reine oubliée. Bérengère de Navarre, pp. 125-132.
[02] Agnes Strickland, The Queens of England, vol. I, edición Extra Ilustred Copy (1840-1902), p. 300.
[03] "Itinerarium peregrinorum et gesta regis Ricardi" en Chronicles and memorials of the reign of Richard I, p. 175, de Williams Stubbs. Inicialmente atribuido a Godofredo Vinsauf, o Vinisauf, en realidad fue redactado por Ricardo de Templo, canónigo de la Santa Trinidad de Londres. La originalidad de su contenido fue puesta en cuestión tras el descubrimiento, a finales del siglo XIX, y en la biblioteca del Vaticano, de L'Estoire de la Guerre Sainte de Ambroise; un juglar-poeta anglonormando que acompañó a Ricardo en la cruzada. Puesto que éste se identifica en varias ocasiones en sus escritos, hay que pensar que el Itinerarium no es más que la ampliación de una anterior traducción al latín del L'Estoire de Ambroise. La traducción al castellano que aquí se ofrece es gentileza de Alicia Mª Canto y De Gregorio.
[04] Rogerio de Hoveden, Chronica, II, p. 117.
[05] Ann Trindade confirma que el episodio no está apoyado por el rigor de las fuentes y le adivina un origen trovadoresco. Berengaria, In search of Richard the Lionheart's Queen, p. 43.
[06] Se sabe que en la corte navarra se apreciaba la música y que incluso la escuela de música polifónica establecida durante el reinado de Sancho 'el Sabio' era admirada por toda Europa, pero ni un sólo documento permite, siquiera, insinuar que los miembros de la familia real navarra cultivaran su composición.
[07] Jean Flori, Ricardo Corazón de León. El príncipe cruzado, p. 386-391.
[08] Los torneos fueron prohibidos por la Iglesia en el concilio de Letrán de 1179. Ver también: Jean Flori, A Brief History of Knighthood. From History to the chivalry myth, p. 27.
[09] A este respecto, José Mª Lacarra advierte: "Hay que tener en cuenta que Pamplona era una ciudad sometida al señorío del obispo. Con la restauración de la monarquía sólo había un obispo, el de Pamplona, con sede en el reino. Sus grandes rentas hacían de él el señor más poderoso de Navarra. Esto, y el señorío que ejercía sobre la ciudad de Pamplona, sería fuente de graves conflictos con la corona durante dos siglos". Historia del Reino de Navarra en la Edad Media (1975-2000), p.128.
[10] Juan Francisco Elizari, Reyes de Navarra, VIII*, Sancho VI el Sabio, p. 324 (pp. 205-6 en la edición de bolsillo): "Es probable que hasta su última enfermedad el monarca permaneciera en su residencia tudelana, la más frecuentada a lo largo de su vida a juzgar por el número de diplomas reales -casi la mitad del total- que se expidieron en ella".

08 marzo 2007

Las tumbas de Ricardo.

Sí, así, en plural, porque existen dos efigies de Ricardo 'Corazón de León': una en la abadía de Fontevraud y otra en la catedral de Ruán. Y las dos son igual de legítimas.

Efigie tumbal de Ricardo I, Abadía de Fontevraud. Al fondo, la efigie de Isabel de Angulema, esposa de Juan 'Sin Tierra'.

Efigie tumbal de Ricardo I, Catedral de Ruán (Rouen). Al otro lado del altar se encuentra la efigie de su hermano mayor, Enrique 'el Joven'.

La explicación es más sencilla de lo que podría parecer en un principio. Y es que, por entonces, era bastante frecuente que los reyes repartieran el reposo de sus restos entre distintos lugares según fueran sus afectos y preferencias. Y esto es lo que también hizo Ricardo poco antes de morir. Consciente de que su fin estaba cercano, dio a sus allegados las oportunas instrucciones al respecto: sus vísceras debían ser enterradas allí mismo, en Châlus, su corazón debía llevarse a Ruán y, finalmente, su cuerpo debía ser inhumado en Fontevraud[01]. A propósito de las razones de este reparto, Mateo de París escribió lo siguiente:

"Quiso que su cuerpo fuera inhumado en Fontevraud, a los pies de su padre, a quien había traicionado; legó a la iglesia de Ruán su indomable corazón; luego, ordenando que sus entrañas fueran enterradas en la iglesia del castillo mencionado más arriba [Châlus-Chabrol], las legó, como un presente, a los poitevinos. Y reveló a algunos de sus familiares, bajo el sello del secreto, las razones por las que había hecho semejante distribución de sus despojos mortales. A su padre, le legaba el cuerpo por la razón indicada; a los habitantes de Ruán, por la fidelidad incomparable de la que habían dado pruebas, enviaba su corazón como presente; por lo que a los poitevinos se refiere, a causa de su malevolencia, les asignaba el receptáculo de sus excrementos, no considerándoles dignos de otra parte de su cuerpo."[02]

Desconozo cual ha sido el paradero de los restos oseos de Ricardo (su tumba, al igual que la de sus padres y cuñada, fue profanada durante la Revolución Francesa), pero lo que sí parece haberse conservado es su corazón. Con el paso del tiempo, tanto éste como la efigie tumbal de Ruán se perdieron, pero en torno a 1842 fueron descubiertos nuevamente. En la actualidad, el corazón se guarda en el museo de la ciudad de Ruán.
[03]

Otra de las sorpresas que nos depara la comparación de ambas efigies es la del rostro que representan.



Primeros planos de los rostros de ambas efigies.

Viendo ambas fotos salta a la vista que se trata de dos caras significativamente diferentes. ¿Reproduce alguna de ellas el verdadero aspecto de Ricardo? Esta vez la respuesta no resulta tan sencilla, pues la única información sobre su aspecto que ha llegado hasta nosotros sólo nos dice que era alto (por lo menos para lo habitual en la época), corpulento (que derivó en gordura con el paso de los años) y de cara pálida. Los retratos que lo hacen rubio o pelirrojo, y de ojos azules, tienen por origen descripciones contemporáneas de su padre y/o un comentario sobre su primera coronación realizado unos treinta años después[04], cuando, como acertadamente comenta John Gillingham, Ricardo ya había entrado en la leyenda y quizás había sido convenientemente provisto con el físico de un héroe.[05]

Además, como no se sabe con certeza cuándo fueron esculpidas ambas efigies, tampoco se puede contemplar la posibilidad de que alguno de los artistas le hubiera podido conocer en vida. Así, sólo si se da por buena la hipótesis formulada por Alain Erlande-Brandenburg[06] -que estima que la efigie Ricardo en Fontevraud fue encargada por Leonor de Aquitania- podría aventurarse que esta representación fuera más fiel a la realidad. Y si esto, como se puede comprobar en las fotos, Ricardo sería moreno.

Pero como con tanto condicionante sólo se puede especular, habrá que concluir coincidiendo con Jean Flori, para quien esbozar un retrato físico de Ricardo resulta completamente ilusorio.[07]

Manuel Sagastibelza

[01] Un ejemplo de reparto similar lo encontramos en Navarra, donde todavía se conserva, en Ujúe, el corazón de Carlos II 'el Malo'. El cuerpo no corrió la misma suerte, y desapareció, junto a los de otros reyes de navarra, tras el desplome de la catedral románica de Pamplona.
[02] Mateo París, II, 451. Recogido en: Jean Flori, Leonor de Aquitania. La reina rebelde, p. 268, traducción de Manuel Serrat Crespo.
[03] John Gillingham, Richard I, p. 325, nota de pie 12.
[04] Ricardo de Templo, Itinerarium peregrinorum et gesta regis Ricardi, Bk 2, ch. 5, recoge esta descripción de Ricardo 'Corazón de León' el día de su coronación: "...era alto, de elegante constitución; el color de su pelo estaba entre el rojo y el dorado; sus miembros eran flexibles y rectos. Tenía los brazos absolutamente largos, muy adecuados para desenfundar una espada y manejarla con habilidad...". Se estima que esta crónica fue escrita entre 1217 y 1220.
[05]John Gillingham, Richard I, p. 266.
[06] Alain Erlande-Brandengurg, "Le cimitière des rois à Fontevrault", Congrès archéologique de France, Anjou, 1964, CXXII (1966), p. 484. Me limito a sequir a Ann Trindade, Berengaria. In Search of Richard the Lionheart's Queen, p. 196.
[07] Jean Flori, Ricardo Corazón de León. El rey cruzado, p. 294.