Como soy consciente de que muchos de los que habréis llegado hasta aquí sólo queréis conocer la respuesta a la pregunta que encabeza este artículo, comenzaré adelantando la conclusión a la que ha llegado Jean Flori -gran conocedor del mundo medieval y uno de los mejores biógrafos, junto a John Gillingham, de
Ricardo- tras haber abordado la cuestión con la debida seriedad:
¿Podemos tener certeza sobre un tema tan controvertido, a partir de documentos y testimonios que con frecuencia hablan con palabras encubiertas? Más que un homosexual absoluto y exclusivo, Ricardo parece haber sido ante todo, como su padre y sus abuelos, un gozador. Menos pedófilo, sin duda, que su padre, pero probablemente bisexual. En suma, un lascivo polivalente. Su leyenda, preparada ya por sus antepasados y realizada por Ricardo en persona, no conserva este aspecto de su personalidad, sino que se agarra, más allá de la lisonja de sus virtudes caballerescas, a otros aspectos escabrosos de los que Ricardo se atrevía a jactarse.[01]
Catedral de Tudela, Portada de "El Juicio Final".
La escena de la derecha de la imagen, en la que los dos hombres en posición invertida cuelgan de la percha de un demonio a través de sus genitales, viene siendo interpretada como una condena de la homosexualidad. Para profundizar más al respecto, os recomiendo este interesantísimo artículo de Esperanza Aragonés: "La condena de la homosexualidad".
La homosexualidad de
Ricardo comenzó a ser discutida a mediados del siglo XX tras la publicación de
The Plantagenets (1947) de John H. Harvey. Posteriormente, algunas insinuaciones al respecto en las escenas finales de la célebre película,
El león en invierno (1968), contribuyeron a su masiva difusión y aceptación. No obstante, la supuesta homosexualidad de
Ricardo 'Corazón de León' ya había sido apuntada en trabajos anteriores. John Gillingham encuentra la primera alusión en
History of England (1732) de Paul de Rapin
[02]; Jean Flori, por su parte, dice ver otra alusión en
Histoire des comtes de Poitou, 778-1204 (París, 1903)
[03]. Tras el trabajo de John Harvey, la mayoría de los historiadores han aceptado como cierta la homosexualidad de
Ricardo y hoy en día hasta la
Enciclopedia Británica la recoge. No obstante, esta conclusión no parece estar tan clara como se ha pretendido.
El León en Invierno, 1968. Escena de la conversación entre Ricardo (Anthony Hopkins) y Felipe Augusto (Timothy Dalton) en la que este último recuerda un episodio pasado que insinúa una relación homosexual entre ambos. La pelicula recrea un supuesto reencuentro familiar de Enrique II con Leonor y sus hijos en Chinon durante la Navidad de 1183. Sin embargo, la cita de Hoveden que ha dado pie a que se sostenga esta hipótesis se sitúa en 1187.
Como era de esperar, tanto John Gillingham, primero, como Jean Flori, después, han tratado esta cuestión en sus respectivos trabajos, pero aunque sus conclusiones difieren, sí que coinciden en negar que
Ricardo fuera un homosexual exclusivo. Con el fin de poder ir comparando sus coincidencias y sus desacuerdos, en primer lugar expondré cada uno de los argumentos que se vienen utilizando para apoyar la homosexualidad del Plantagenet y, a continuación, resumiré los respectivos comentarios realizados por ambos.
La advertencia del ermitaño y la alusión a Sodoma.
A comienzos de 1195, durante un periodo en el que las hostilidades entre
Ricardo y
Felipe Augusto se habían apaciguado, Rogerio de Hoveden recogió el siguiente episodio:
Ese año, un eremita fue a buscar al rey Ricardo y, predicándole el amor eterno, le dijo: «Acuérdate de la destrucción de Sodoma y abstente de los actos ilícitos, sino sobrevendrá sobre ti el legítimo castigo de Dios». Pero el rey aspiraba a los bienes de este mundo más que a los que vienen de Dios, y no pudo alejar su alma tan rápidamente de los actos prohibidos[04].
Ricardo no debió hacer mucho caso al ermitaño a tenor de este otro comentario que el mismo cronista fechó el 4 de abril de ese año:
Ese día, el Señor lo golpeó al mandarle una grave enfermedad; entonces, el rey hizo venir a unos religiosos a su presencia y no enrojeció al confesarles la indignidad de su vida; después de haber hecho penitencia, recibió a su mujer, a quien no había conocido en mucho tiempo. Rechazó los acoplamientos ilícitos, se unió a su esposa y los dos se convirtieron en una sola carne; el Señor devolvió la salud a su cuerpo y a su alma.
[05]
Es evidente que la acusación del ermitaño y los comentarios del cronista, indican claramente que la falta denunciada era de naturaleza sexual, pero, ¿de qué tipo? Tradicionalmente, como también se informaba de que la enfermedad de
Ricardo había cesado tras volver a mantener relaciones con
Berenguela, se interpretaba que la amonestación del ermitaño aludiría a posibles infidelidades cometidas por el rey. Sin embargo, la alusión a Sodoma dio pie a que comenzara a considerarse la posibilidad de que las palabras empleadas por Hoveden estuvieran ocultando, en realidad, que
Ricardo acostumbraba a mantener relaciones homosexuales.
Efigie tumbal de Berenguela de Navarra. Abadía de l'Epau, Le Mans.
Para reforzar la hipótesis de que Ricardo Corazón de León fue homosexual, se suele afirmar que nunca consumó su matrimonio con Berenguela. Está claro que las palabras de Hoveden evidencian lo contrario. Para profundizar sobre esta cuestión, os recomiendo el articulo al respecto.
Efigie tumbal de Ricardo I. Abadía de Fontevraud. Aunque la mayoría de los divulgadores y literatos se empeñan en describir a Ricardo como rubio o pelirrojo, y de ojos azules, lo cierto es que no ha llegado hasta nosotros ninguna descripción contemporánea al respecto. Así, la única imagen que podría tomarse como referencia es la que presenta su efigie en Fontevraud, pues se piensa que fue comisionada por Leonor de Aquitania al poco de morir su hijo.
Pero para John Gillingham, esa interpretación de la alusión a Sodoma es moderna, y consecuencia de la poca familiaridad que las generaciones actuales tienen sobre el Antiguo Testamento. Según él, las habituales alusiones que los profetas hacen a Sodoma en estos textos, tienen por objeto recordar el terrible castigo sufrido por sus habitantes con el fin de inspirar temor, y no el de aludir a la falta que lo ocasionó: la práctica de la homosexualidad. Por tanto, entiende que es en este sentido en el que deben interpretarse las palabras del eremita.
[06]
Sin embargo, Jean Flori, que presume de tener la necesaria cultura bíblica, no comparte ni el argumento ni la conclusión de su colega inglés. Así, aún mostrándose de acuerdo en que las alusiones a Sodoma son frecuentemente una
llamada al orden sin implicar siquiera una culpa meramente sexual, recuerda varios episodios en los que sí se realiza esa vinculación. Entre ellos, destaca la segunda epístola de Pedro, y la epístola de Judas. Dicho esto, concluye que
la práctica de la sodomía homosexual es, por tanto, el claro trasfondo de las referencias. Y para apoyarla, recuerda cómo ya en época de
Ricardo, Giraud Cambrien establecía ese enfoque al referirse al “pecado de Sodoma”. Además, Flori piensa que si la falta que se reprochada a
Ricardo únicamente estuviera relacionada con un comportamiento adúltero, el ermitaño habría hecho referencia a otros ejemplos más acordes, pues
en la Biblia no faltan casos de adulterios de reyes condenados por los profetas en términos más o menos firmes; más bien menos que más, pues se trata de reyes.
[07]
La intensidad del afecto entre Ricardo y Felipe Augusto.
En verano de 1187, tras intermediar entre su padre,
Enrique II, y
Felipe Augusto,
Ricardo fue invitado por este último a su corte de París. Allí, el francés supo aprovechar la convivencia común para, tras ganarse su amistad y confianza, ponerlo de su parte. Este acercamiento fue seguido con preocupación por
Enrique II, puesto que la alianza de su hijo con su mayor enemigo sólo presagiaba nuevas dificultades políticas y familiares. Hoveden, en su afán por recrear la tensión del momento, recurrió, como veremos, a un lenguaje excesivamente lírico para ilustrar su relato.
Una vez hecha la paz, Ricardo, duque de Aquitania, hijo del rey de Inglaterra, firmó una tregua con Felipe, rey de Francia, que desde hacía tanto tiempo le testimoniaba tanto honor que comían todos los días a la misma mesa, en el mismo plato y, durante las noches, el lecho no los separaba. El rey de Francia lo quería como a su alma; y tanto se amaban uno a otro que, a causa de la intensidad de ese afecto que existía entre ellos, el rey de Inglaterra [Enrique II]
, perplejo de estupor, se preguntaba qué significaba aquello. Por precaución sobre lo que pudiera venir, postergó su decisión de volver a Inglaterra, que había tomado antes, hasta que pudiera saber qué quería decir un amor tan repentino. [08]
Ricardo Corazón de León y Felipe Augusto.
Obviamente, quienes han visto en la anterior advertencia del ermitaño una alusión a la homosexualidad de
Ricardo, piensan que este comentario de Hoveden no es sino una prueba que avala lo acertado de su hipótesis, pues la literalidad de las palabras empleadas dejaría patente que
Ricardo y
Felipe fueron amantes.
Pero esta vez, tanto Gillingham como Flori han coincidido al apuntar que esas muestras de afecto no deben ser interpretadas con nuestra mentalidad actual, puesto que su significado no coincidiría con el que tenían entonces. El investigador francés lo explica muy acertadamente en este comentario:
En estas descripciones, conviene tomar en cuenta el énfasis literario, pero también y sobre todo esta mentalidad, perdida hoy en Occidente, que consiste en manifestar ostensiblemente, mediante gestos, gritos, llanto o contacto físico, los sentimientos. Tal vez estas actitudes serían ambiguas en nuestra sociedad occidental actual; pero no lo eran en el siglo XII y no lo son en algunas sociedades contemporáneas. [09]
Y es que, de no tenerlo en cuenta, también se podría concluir, por ejemplo, que el padre y el hermano mayor de
Ricardo mantuvieron relaciones incestuosas, de acuerdo con este comentario de Mateo París:
El año 1176, los dos reyes de Inglaterra, padre e hijo, llegaron a Inglaterra; cada día comían en la misma mesa y disfrutaban en el mismo lecho del reposo tranquilo de la noche. [10]
O que
Felipe Augusto y otro hermano de
Ricardo,
Godofredo, también habrían sido amantes, a tenor del desgarrador dolor expresado por el primero durante el entierro del segundo:
El rey Felipe quedó tan afligido por esa muerte y tan llevado por la desesperación que ordenó, como testimonio de honor y amor, que fuera inhumado delante del altar mayor de la catedral de París dedicado a la Santa Virgen; y al final de esta inhumación, mientras bajaban el cuerpo a una fosa para enterrarlo, quiso precipitarse con él a la tumba abierta, y lo habría hecho si sus allegados no se lo hubieran impedido a la fuerza. [11]
Por tanto, de acuerdo a estos dos investigadores, las palabras de Hoveden deben ser entendidas en su sentido político, pues su único objetivo fue el de enfatizar la preocupante alianza estratégica sellada entre
Ricardo y el enemigo político de su padre.
Fortaleza de Chinon. A la derecha, la base de la Torre del Tesoro. Para terminar de poner a Ricardo de su parte, Felipe Augusto le reveló maliciosamente un pequeño secreto: que ante las reticencias que había mostrado para casarse con Aélis, su padre había propuesto sustituirlo por Juan 'Sin Tierra' y, lo que era más grave, que el nuevo planteamiento implicaba que Anjou pasaba a manos de Juan. Esto último enfureció a Ricardo, pues estimaba que dichas tierras formaban parte de su herencia. Enrique II trató de recuperar la confianza de su hijo con nuevas promesas, pero la respuesta de Ricardo fue robarle el tesoro que guardaba en Chinon.
Esta conclusión es también compartida por C. Stephen Jaeger en el extenso capítulo “Problems of Reading the Language of Passionate Friendship. Two Kings in Love” de su excelente
Ennobling Love: In Search of a Lost Sensibility. Para el autor, las claves para no interpretar como un amor homosexual ese “amor” con el que Hoveden describe la relación que se profesan
Ricardo y
Felipe, se encuentra en el mismo texto. Una de ellas es la reacción de
Enrique II postergando su viaje a Inglaterra:
Ésta es la reacción de un general traicionado, no la de un padre indignado. La preocupación del rey es sólo estratégica. Lo que está en peligro es su campaña militar, no el honor de su familia. Su única respuesta a la pasión de su hijo es un cambio en su plan de viaje. Él no ve una historia de amor homosexual, sino el complot que augura ese inesperado intenso amor.
[12]
La penitencia de Sicilia.
En torno a la Navidad de 1190, mientras el ejército cruzado continuaba acampado en Sicilia aguardando a que, con la llegada de la primavera, mejoraran las condiciones para navegar por el Mediterráneo,
Ricardo 'Corazón de León' protagonizó un acto de penitencia pública que por su escenificación y contenido sorprendió mucho a sus contemporáneos.
Por inspiración divina, se acordó de las ignominias de su vida: las zarzas espinosas del deseo habían invadido todo su ser hasta entonces, pero Dios no quiere la muerte del pecador, sino su conversión y su vida. Abrió sus ojos a Su Misericordia y le dio un corazón de penitente... Desnudo, con tres fajos de ramas peladas en las manos, fue a arrojarse a sus pies, y no se sonrojó al confesar ante ellos la ignominia de sus pecados con humildad y tanta contrición de corazón que podía creerse, sin la menor duda, que era obra de Aquél que, con su sola mirada, hacía temblar la tierra. Luego, renunció a su pecado y recibió de los obispos la penitencia conveniente. A partir de ese momento, actuó como hombre temeroso de Dios e hizo el Bien, y no volvió a su iniquidad. [13]
Otra vez, las palabras encubiertas empleadas por Hoveden nos impiden identificar el pecado que con tanta vergüenza confesó públicamente
Ricardo. Aunque queda claro que su naturaleza es sexual, en esta ocasión la literalidad del texto no permite ir más allá.
(continuará)
[01] Jean Flori,
Ricardo Corazón de León. El Rey Cruzado, p. 495.
[02] John Gillingham, "Some Legends of Richard de Lion Heart", en
Richard Coeur de Lion. Kingship, Chivalry and War in the Twelfth Century, p. 189. El trabajo citado por Gillingham se trata de una traducción al inglés de los ocho volúmenes de la
Histoire d'Angleterre, publicada originalmente en 1724. Con el dato aquí aportado, el investigador británico corrige su mención a la primera referencia a la homosexualidad de Ricardo que recogía en su trabajo "Richard I and Berengaria of Navarre", pp. 136 y 139, recopilado también en la misma publicación.
[03] Jean Flori,
Ricardo..., p. 498, n. 23.
[04]-[05] Rogerio de Hoveden,
Chronica, III, pp. 288-290.
[06] John Gillingham, en "Richard I and Berengaria of Navarre",
Richard Coeur de Lion. Kingship, Chivalry and War in the Twelfth Century, p. 134; y en
Richard I, p. 265.
[07] Jean Flori,
Ricardo..., pp. 490-493.
[08] Rogerio de Hoveden,
Gesta Henrici, II, 7.
[09] Jean Flori,
Ricardo..., p. 487.
[10] Mateo de París, II, 297.
[11] Giraud le Cambrien,
De principis instructione, 176.
[12] C. Stephen Jaeger,
Ennobling Love: In Search of a Lost Sensibility, p. 12. Además del capítulo mencionado, resulta también muy clarificadora la lectura de este otro: "Sleeping and Eating Together". Podéis leerlos
aquí (enlace a Google Books).
[13] Rogerio de Hoveden,
Gesta Henrici, II, 147.